jueves, 24 de noviembre de 2016

Portales al mundo gay: "el topo curioso" y "el saxofón oxidado"



Mucho hemos hablado ya en este mismo blog de la masturbación, la homosexualidad y otras afecciones sexuales que aquejan a nuestros jóvenes (y no tan jóvenes). Muchas personas cristianas como yo, critican mis notas porque dicen que son muy crudas. Señores, la verdad no puede cocinarse. Las cosas por su nombre.


Hoy les voy a hablar de dos actos sexuales que en un principio pueden parecer inocentes, pero que esconden un potencial peligro de destrucción masiva. 



El topo curioso


Que levanten la mano aquellos que alguna vez le han solicitado a su esposa que les introduzca un dedo por el ano.


Hoy la masculinidad está devaluada, los jóvenes se depilan el pecho, llevan calzoncillos de diseñador, levantan pesas en el gimnasio, perfumes franceses deliciosos. Hasta allí podemos aceptar que el mundo evoluciona y negarse al cambio es inútil. Ahora recordemos la vieja premisa que nos enseñaron nuestros padres y abuelos: "El ano es una vía de sentido único". Este es el estandarte de los cristianos más duros, de los verdaderos machos alfa. 


El famoso topo curioso viene a terminar con todo esto. Te dirán que no es un acto homosexual ya que participan del hecho un hombre y una mujer, pero ahí es donde radica el engaño. El acto en sí consiste en que la mujer introduzca por la puerta trasera del hombre un dedo (la elección del dedo es una negociación que se hace previamente) y busque el punto G masculino. Esto hace que el hombre tenga convulsiones de placer, similares a los orgasmos fingidos de las actrices porno. 






Recordemos que el ano, a diferencia de la vagina y de Repsol-YPF, no fabrica su propio lubricante. Es por eso que son necesarias grandes cantidades de vaselina (que venden en las farmacias). Esto no será necesario en el caso del trombón oxidado que veremos más adelante. Bueno, en definitiva, con un dedo untado en lubricante saltando en el trasero no hacen falta carabelas para conducir al hombre al nuevo mundo del pecado.


En este punto algunos estarán pensando que a una mujer lo último que le interesa es meterle un dedo por popa a alguien. La realidad es que a ellas les resulta extremadamente atractivo fundamentalmente porque disfrutan el morbo de controlar la situación a su antojo.


La cuestión de fondo acá, es que primero será el meñique y puede resultar hasta gracioso, pero luego pasaran a ser 2 o 3 dedos a la vez. Luego un juguetito sexual con forma de dios de ébano. Finalmente la tan ansiada experimentación con otro hombre, el divorcio, la confusión, el alcohol, las drogas, el suicidio y el infierno. ¿Vale la pena ir al infierno por curioso?




El trombón oxidado

Esta práctica tiene ribetes similares a la anterior pero requiere más destreza y una compañera más atrevida. Consiste en la mezcla del beso negro (del cual ya hablamos aquí) y la masturbación masculina. 




Como la imagen muestra, a pesar de estar lógicamente censurada, la fémina debe colocarse por detrás de su pareja y a la vez que le da un profundo beso negro le mueve la vara hacia atrás y adelante acompasadamente. De aquí el nombre de trombón oxidado. 


Prima facie este acto no tendría mayores consecuencias, pero es sabido que una vez que la juguetona lengua atraviesa el límite sagrado, el portal se abre a la admisión de dedos, lo que deriva en el topo curioso y las consecuencias que ya hablamos.


Existen otros actos como "el paquete de galletitas" o "el sobrecito de té" que serán abordados en futuros artículos. Por ahora recordar que la única posición aceptada es la del misionero.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

HomoGays podrían drogarte con "caramelos de halloween"




Hace poco días pasó, sin pena ni gloria, la festividad pagana de “halloween” conocida por estas latitudes como “noche de brujas” o más comúnmente como "la navidad homogay". Como todos sabemos es uno de los días más peligrosos del año para los hombres heterosexuales y más en particular para los cristianos.


En las fiestas de disfraces que suelen celebrarse luego del trabajo en la oficina en ocasión de esta “festividad” se pueden ver hombres mostrando sus cuerpos deliciosamente trabajados ajustados dentro de un disfraz de Policía Federal o los más atrevidos, que se caracterizan por ejemplo, de faraón egipcio.



Con este panorama los homogays no pueden dejar de babear al ver a su víctima tan cerca y disfrutan cada momento de la cacería, mientras observan desde lejos, esperando el momento preciso, para descargar sus caramelos contaminados en el vaso de sus compañeros de oficina solo para luego disfrutar de una buena noche.


Ebrios y con sus cuerpos sudados mostrando los abdominales que se han ganado con duro trabajo en el gimnasio estos ocasionales faraones y policías, que en realidad son hombres heterosexuales de bien no se dan cuenta de que el homogay de la empresa espera con impaciencia verlos despojados de esos disfraces y drogados con falsos caramelos que aumentan la sensualidad y difuminan la línea entre la lujuria homosexual y el comportamiento moral.


Mientras que los padres de familia se centran en la inspección de los dulces que sus hijos pueden comer después del famoso “dulce o travesura”, la Universidad de la Nueva Era reporta que la mayor amenaza en realidad está en los caramelos que se contrabandean en las fiestas privadas o corporativas de Halloween. Fuentes confiables dentro del mundo empresarial homogay nos han informado que los homosexuales comúnmente se alimentan de hombres heterosexuales decentes que atraen su atención y casualmente les ofrecen caramelos mezclados con drogas. Los homogays elicitan inductores, como marihuana picada, éxtasis o LSD líquido.



No siendo ajenos a intensas raves y fiestas rosas, la mayoría de los homosexuales tienen un gran dominio de la química y saben con maestría como mezclar bebidas dulces de manera que el sabor de un fármaco subyacente queda oculto hasta para el paladar mas avezado.


Estas habilidades, que cualquier homogay que se precie de tal debe tener, son empleadas rutinariamente en Halloween para hacer brebajes morbosos que provocarán que 1 de cada 5 hombres despierten aturdidos y sin recuerdos (a veces sin sus trajes) el domingo después de la “inocente” fiesta.


La Universidad de la Nueva Era confirma que los hombres cristianos decentes son los que se encuentran en una situación de riesgo mayor de ser víctima de los caramelos de Halloween contaminados o de las bebidas adulteradas de Halloween y deben usar el sistema de conductor cristiano designado para asegurarse de regresar a casa con seguridad.


Les insisto a todos los asistentes de este tipo de fiesta que eviten cualquier caramelo brillante de colores entregados en las fiestas ya que pueden causar que un hombre sea maleable para un encuentro homosexual y su consiguiente expulsión a perpetuidad de nuestra comunidad y más grave aún: del paraíso.

¿El legal el divorcio homogay?

Si bien es cierto que el pésimo gobierno de José "Pepe" Mujica aprobó una ley que permite a los homogays casarse, una cosa impor...